Tesis doctorales de la Escuela Internacional de Doctorado de la URJC desde el curso 2024/25
Geopolítica de la desinformación: Rusia y las estrategias de contención de la Unión Europea. Los casos de Georgia y Moldavia
Autor
ZAHARÍA , ANA MARÍA
Director
VALLE DE FRUTOS, SONIA
Codirector
PRÍNCIPE HERMOSO, SERGIO
Fecha de defensa
12-12-2025
Calificación
Sobresaliente cum laude
Programa
Ciencias Jurídicas y Políticas
Mención internacional
No
Resumen
En la actualidad, abordar la geopolítica de la desinformación implica tener que asumir, de entrada, que la propia desinformación—como artefacto de la geopolítica en sí misma—resulta ser una poderoso arma entre los Estados que puede emplearse para deslegitimar la estabilidad de los gobiernos, moldear la percepción de la población, exacerbar las divisiones sociales y políticas y/o socavar la confianza en las instituciones democráticas.
En un nuevo entorno de acción que, incluso, trasciende el poder militar y define la lucha del poder que mantienen los Estados en el espacio cibernético, la invasión de Ucrania por parte de Rusia ha hecho emerger una situación compleja y sin precedentes en el contexto geopolítico europeo y contemporáneo.
Admitiendo que ya desde la Guerra Fría la relación de Rusia con Occidente comenzó a redefinirse, a partir de ese momento la política exterior de Moscú ha marcado un cambio de rumbo en las relaciones con los países del espacio ex soviético, produciendo, además, una reorientación geopolítica en este éter.
No en vano, los sucesos internacionales acontecidos especialmente tras la guerra de Georgia de 2008 y la reciente invasión de Ucrania por parte de Rusia de 2022 han planteado-y lo siguen haciendo-múltiples desafíos a la sociedad internacional, la desinformación pro-Kremlin tanto en Georgia como en Moldavia trastocando los límites y los asentamientos mismos de la estabilidad democrática internacional.
Dado este panorama geopolítico global y digital, los centros de poder se han fortalecido con herramientas desinformativas estratégicas que se vislumbran en el ámbito de las “guerras híbridas”, la influencia de Rusia en la zona gris focalizándose en asegurar sus intereses vitales en el extranjero inmediato.
Y es, precisamente en este escenario perfilado entre el “el blanco” (la paz) y el “negro” (la guerra), donde entra en juego el traslado de las estrategias multidimensionales de la “guerra híbrida” que Rusia despliega en los países de la era postsoviética, un espacio constituido por Estonia, Lituania, Letonia, Bielorussia, Ucrania, Moldavia, Georgia, Armenia y Azerbaiyán. Además, si a esto se añade la posición de los Balcanes en relación con su entorno y los límites fronterizos de la región que llegaron a desencadenar la creación de múltiples y diferentes etnias en sus territorios, las divisiones internas existentes en Georgia y Moldavia entre posiciones prorrusas y prooccidentales elevan aún más la preocupante influencia de Rusia sobre esta área geoestratégica.
Con la invasión de Ucrania como telón de fondo y bajo el pretexto desencadenado de la guerra, la geopolítica de la desinformación del Kremlin en Georgia y Moldavia merece ser percibida desde otro punto de vista. Así, la retórica antioccidental de Rusia amplia el espectro de las tácticas desinformativas de Moscú en el intento de deslegitimar el proyecto de integración europea de Georgia y Moldavia y resulta ser, ya de por sí, una cuestión de interés y de gran alcance investigador.
Mientras la tensión geopolítica entre Moscú y la Unión Europea respecto a Georgia y Moldavia se acrecienta, sobre todo, en las regiones de Abjasia y Osetia del Sur (en el caso de Georgia) y Transnistria (en Moldavia) —regiones separatistas con apoyo ruso— las dinámicas y las relaciones de poder de Rusia cambian y se intensifican en el panorama internacional, generando una nueva geopolítica de riesgos híbridos emergentes.
Por ello, en este nuevo marco de transición hacía el poder tecnológico, donde la geopolítica enfrenta un nuevo desafío en el siglo XXI, esta tesis doctoral pretende ahondar en la geopolítica de la desinformación-como derivación específica sobre los referentes particulares de Georgia y Moldavia-con el fin último de examinar si el concepto de “geopolítica de la desinformación” es un método militar y asimétrico en la “guerra hibrida” que Rusia está librando en Europa, concretamente en Georgia y Moldavia.
Se trata, por lo tanto, de una investigación de actualidad que pretende aportar nuevos hallazgos, realizar previsiones de futuro, determinar las finalidades científicas y prácticas del estudio. Esto se debe, en parte, a la complejidad del análisis del fenómeno de la geopolítica de la desinformación, un acaecimiento multifacético, multisensorial y complejo que ahonda en el nuevo contexto internacional, sus causas y consecuencias, mediadas por las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, dificultando las tareas de llevar a cabo un análisis integral del impacto que genera a nivel geopolítico, económico y tecnológico, así como también social, individual y/o colectivo.
A pesar de la existencia de múltiples escenarios en los cuales Rusia ha alimentado dinámicas basadas en “guerras hibridas”- sobre todo a nivel europeo- en esta tesis doctoral el objeto de estudio recae sobre Georgia y Moldavia por distintas razones.
En primer lugar, porque Moldavia, por razones geográficas e históricas se encuentra en el umbral entre la esfera más puramente europea y rusa, representando un excelente ejemplo para probar este estudio, determinado también, por el condicionante político del país, que se debate entre una mayor integración hacia la Unión Europea y/o un acercamiento a Rusia. En segundo lugar, hay que tener en cuenta que Georgia, Ucrania y Moldavia, el grupo conocido como “Trío Asociado” han intentado escapar de la influencia rusa para acercarse a la estructura occidental.
En el caso de Georgia la situación es distinta, siendo considerado el país que “quizás” nunca ha votado un candidato abiertamente prorruso, a diferencia de Moldavia. Sin embargo, tras la invasión de Ucrania por parte de Rusia, una gran mayoría de georgianos se mostraron a favor de la UE en contraposición con la postura “cautelosa” que ha mantenido la clase política del país.
Otra diferencia en el caso de Georgia se da a nivel técnico-legalista en comparación con Ucrania. Rusia, a pesar de que política y estratégicamente persigue los mismos objetivos en los estados post soviéticos, ocupando parte o sus territorios, en Georgia, tras la guerra de los Cinco Días con Tiflis ha reconocido la independencia de las regiones separatistas de Abjasia y Osetia del Sur.
Teniendo en cuenta estos antecedentes y debido a la complejidad que requiere el análisis del fenómeno de la geopolítica de la desinformación en la sociedad internacional-un portento en constante cambio- a lo que se une la problemática multidimensional del concepto en sí que atañe a la dimensión tecnológica, la confianza en la democracia, las cuestiones económicas, sociales, individuales, cognitivas, etc., desde el punto de vista metodológico se ha apostado por la pluralidad de los “métodos científicos” del catedrático de Derecho Internacional Público y Relaciones Internacionales de la Universidad Complutense de Madrid, el profesor Dr. Rafael Calduch Cervera.
Esta perspectiva multimodal se ha concentrado en el examen cualitativo y cuantitativo mediante la aplicación de “métodos científicos” y de diferentes técnicas de investigación en dos niveles de análisis. De este modo, en la horizontalidad macrointernacional el fenómeno de la geopolítica de la desinformación teniendo en cuenta los cuatro actores internacionales objeto de estudio-Rusia, UE, Georgia y Moldavia-se ha examinado en su conjunto, desde la perspectiva holística. Mediante el empleo de las técnicas de investigación cualitativas-la observación no participante y el análisis documental- en este primer nivel, el análisis del fenómeno de la geopolítica de la desinformación se ha llevado a cabo partiendo de las teorías de la Relaciones Internacionales—es decir, de los postulados teóricos del realismo—desde las corrientes clásicas y estructuralistas hasta el neorrealismo ofensivo y defensivo-, la teoría del constructivo, la teoría de la interdependencia compleja y la teoría del equilibrio de poder.
La aplicabilidad práctica de las principales teorías científicas mediante las técnicas de investigación enunciadas anteriormente ha conducido a la configuración de un modelo geopolítico aplicado en el nivel de la macrointernacionalidad a los cuatros actores internacionales.
En la horizontalidad microinternacional, la lógica y la estructura metodológica basada en el estudio de caso múltiple tipo IV, el análisis de los Eurobarómetros centrados en los datos estadísticos procedentes de distintas ediciones en el periodo 2022-2024 y relacionados exclusivamente con la desinformación y el análisis multimodal cruzado (AMC) han permitido identificar los tipos de mecanismos que Rusia emplea en Georgia y Moldavia para desestabilizar a la opinión pública desde el inicio del conflicto de Ucrania hasta en la actualidad, la respuesta de la Unión Europea para frenar la desinformación rusa en Georgia y Moldavia y/o las decisiones, estrategias y/o las acciones que han tomado los gobiernos georgiano y moldavo desde la perspectiva de las conductas adoptadas para contrarrestar la desinformación de Rusia, entre otros.
Por ende, las conclusiones generales de esta tesis doctoral reflejan que el objetivo común del Kremlin en Georgia y Moldavia se centra en impedir que estos dos países se acerquen a la UE y a Occidente y mantenerlos como Estados vasallos en la esfera de influencia rusa. Las estrategias desinformativas rusas en ambas regiones podrían compararse y/o equipararse -si se tiene en cuenta la influencia geopolítica rusa centrada en desestabilizar la democracia a medida que los gobiernos adopten una postura más occidental- a la teoría del dominio de las Relaciones Internacionales, los efectos en cadena a nivel de geopolítica de la desinformación en un país generando el efecto bolo de nieve en el otro.
Asimismo, si nos atenemos a los estados políticos y sociales de inestabilidad de Georgia y Moldavia, generados en parte por las campañas desinformativas rusas en ambas regiones, estos pueden ser influenciados por la situación geográfica de los dos Estados y el intento de acercamiento hacía una postura común occidental. Así, en países con democracias inestables como son los casos de Georgia y Moldavia, Rusia aprovecha la oportunidad para imponer su visión sobre un orden internacional alternativo mediante tácticas propagandísticas multicanal características a las “guerras híbridas”, basadas en la combinación de estrategias tradicionales con el empleo del sharp power que afectan el sistema democrático de Georgia y Moldavia. Tanto en Georgia, así como también en Moldavia, la maquinaría desinformativa pro-Kremlin abraza la doctrina imperial rusa de las esferas de influencia, en ambos países, la retórica propagandística de Moscú centrándose en mensajes antioccidentales y el empleo de la desinformación como arma de guerra.
De esta manera, la guerra desinformativa del presidente Vladimir Putin en Georgia y Moldavia se aleja de las ya denominadas y conocidas “medidas activas” desde hace ya más de un siglo, derivadas de la propia dimensión histórica y evolutiva de Rusia, la nueva fórmula de hacer la guerra de Rusia en los dos países objeto de estudio basándose, a la vez, en estrategias características a las guerras no lineales siguiendo un modelo que combina las actividades típicas de la “teoría soviética del control reflexivo” con tácticas modernas.
Al hilo de esto, queda evidente que la vertiente imperialista de Rusia se manifiesta también en sus aspiraciones geoestratégicas en Transnistria, mediante la desinformación Moscú intentando desarticular el discurso occidental, apelando a la “técnica del encuadre” y el “efecto durmiente”.
No en vano, en ambos países, los alegatos de Rusia de que Moldavia está siendo armada por países de la OTAN y/o que Occidente está suministrando armas a la República de Moldova, que Rusia está amenazada por Occidente, que los derechos humanos y las libertades de los rusos no están garantizados ni en Georgia ni en Moldavia, y/o que Moldavia ha perdido su neutralidad y soberanía, entre otros argumentos desinformativos, se alinean a la Estrategia de Seguridad Nacional de la Federación Rusa de 2021 que se centra en asegurar los intereses nacionales, las prioridades estratégicas y la seguridad nacional del país a largo plazo, pero con un claro efecto endurecido del enfrentamiento con Occidente, traspasando la dimensión militar para llegar a nuevas formas y/o fórmulas de conflicto, centradas también en estrategias de defensa activa en el ciberespacio, de acción indirecta y respuestas asimétricas para mitigar las supuestas amenazas percibidas.
Las redes rusas de “guerra híbrida” se extendieron en Georgia y Moldavia a pesar de que siempre existieron ahí. Pero, desde la invasión de Ucrania, la injerencia extranjera rusa caracterizada por la desinformación ha reconfigurado el panorama geopolítico en Georgia y Moldavia, Rusia pasando del soft power al sharp power, es decir, a la combinación de técnicas de persuasión típicas del soft power para influir en la opinión pública moldava y georgiana con tácticas de presión características al hard power pero sin llegar a utilizar el poder militar.
Sin embargo, con independencia del cambio de panorama geopolítico y de los intereses de la Unión Europeo generados a partir del conflicto de Ucrania, mientras Bruselas está impulsando la militarización, una Rusia asertiva se transforma en una economía de guerra permanente.
Por último, y no menos trascendental, teniendo en cuenta las barreras de contención de la UE para frenar la desinformación rusa en Georgia y Moldavia, se concluye que estas, en la práctica, se alejan de una respuesta común supranacional para hacer frente a las operaciones de influencia exterior, requiriéndose, proponiéndose y considerándose necesarias, en otras cuestiones, cambios sustanciales en la toma de decisiones en materia de seguridad y defensa y/o mediante la puesta en práctica de medidas conjuntas de fuerzas militares bajo un mandato único europeo capaz de frenar la caja de acciones híbridas desarrolladas por Rusia y/o por otros actores internacionales más allá del espacio de la UE.