Tesis doctorales de la Escuela Internacional de Doctorado de la URJC desde el curso 2024/25
Self-medication in the European Union Measured via the European Health Interview Surveys
Autor
YEAMANS , SPENCER REED
Director
GIL DE MIGUEL, ÁNGEL
Codirector
CARRASCO GARRIDO, MARÍA PILAR
Fecha de depósito
08-07-2026
Periodo de exposición pública
8 a 22 de julio de 2026
Fecha de defensa
10-09-2026 - Salón de Grados. Edificio Departamental I. Campus de Alcorcón. a las 13:00 horas
Modalidad
Presencial
Programa
Epidemiología y Salud Pública (interuniversitario)
Mención internacional
No
Resumen
Antecedentes
El uso de sustancias medicinales tiene profundas raíces históricas, que evolucionaron desde los primeros remedios a base de plantas hasta el surgimiento de la medicina científica a finales del siglo XIX y principios del XX. La «revolución terapéutica» de mediados del siglo XX marcó un punto de inflexión, impulsada por las innovaciones en el desarrollo farmacéutico y los avances en el control regulador tras graves crisis de salud pública, como la tragedia de la talidomida. Estos avances establecieron marcos modernos para garantizar la seguridad, la eficacia y la calidad de los medicamentos, respaldados por sistemas de farmacovigilancia y una supervisión regulatoria cada vez más estructurada, especialmente en la Unión Europea.
Hoy en día, productos medicinales y productos medicinales a base de plantas están estrictamente regulados por marcos normativos exhaustivos tanto a nivel de la Unión Europea como a nivel nacional, y organismos como la Agencia Europea de Medicamentos y la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios desempeñan un papel fundamental en la supervisión, evaluación y gestión de los medicamentos. Su uso extensivo y gran importancia en la atención sanitaria contemporánea también los ha sometido a complejas realidades; si bien generan un valor económico significativo y contribuyen al ahorro de costes al prevenir consecuencias más graves para la salud, su comercialización también genera tensiones entre los objetivos de salud pública y las dinámicas del mercado.
Un pilar fundamental de la salud publica moderna, los medicamentos han contribuido de manera sustancial al aumento de la esperanza de vida y a la reducción de la carga de mortalidad. Se prevé que su importancia siga creciendo como respuesta al envejecimiento demográfico, a las mejoras en las infraestructuras sanitarias y a los cambios sustanciales en los estilos de vida que están dando lugar a una mayor prevalencia de enfermedades no transmisibles. Al prevenir enfermedades y riesgos, así como al controlar los síntomas y mejorar la calidad de vida, los medicamentos nos brindan la oportunidad de un futuro con una salud mejor y más equitativa. Sin embargo, maximizar sus beneficios depende de garantizar su uso racional tanto por parte de los profesionales sanitarios como del público. A pesar de las directrices claras y de la concienciación sobre el problema, el uso inadecuado sigue siendo generalizado, impulsado por factores como la prescripción excesiva, la escasa alfabetización sanitaria, la falta de adherencia al tratamiento y la automedicación.
La automedicación es una práctica cada vez más extendida, facilitada por un mayor acceso a los medicamentos de venta libre y una mayor autonomía de los pacientes. Si bien, la automedicación responsable y segura puede proporcionar mejores resultados de salud, mejorar la calidad de vida y reducir la carga del sistema sanitario, la automedicación inadecuada plantea riesgos significativos, entre los que se incluyen el enmascaramiento o el retraso de los diagnósticos, el empeoramiento de las comorbilidades, las reacciones adversas a los medicamentos, las interacciones farmacológicas, la resistencia a los antimicrobianos y otras consecuencias negativas. La automedicación está determinada por una compleja interacción de factores individuales, sociales y sistémicos, entre los que se incluyen el acceso a la asistencia sanitaria, las experiencias previas y la creciente disponibilidad de información sanitaria.
Para comprender estos patrones se necesitan datos sólidos y basados en la realidad, que nos proporciona el campo de la farmacoepidemiología y, más concretamente, los estudios sobre la utilización de medicamentos. Estos enfoques epidemiológicos multidisciplinares permiten analizar el uso real de los medicamentos en las distintas poblaciones, teniendo en cuenta factores demográficos, socioeconómicos y relacionados con el estilo de vida, entre otros. Las encuestas, en particular los instrumentos estandarizados a gran escala como la Encuesta Europea de Salud, son fuentes de datos fundamentales que pueden ofrecer información valiosa sobre los comportamientos relacionados con la salud.
A pesar de la importancia del uso seguro de los medicamentos en la salud pública, siguen existiendo importantes brechas en la investigación, particularmente en la Unión Europea, ya que muchos de los estudios existentes se centran en poblaciones específicas o entornos no comparables. Se echan especialmente en falta análisis exhaustivos del uso seguro de los medicamentos en la Unión Europea en general y entre grupos vulnerables, como las personas que sufren depresión o dolor. Abordar estas lagunas es esencial para fundamentar las políticas, prácticas e intervenciones destinadas a promover el uso seguro y racional de los medicamentos.
Objetivos
Por lo tanto, el objetivo de esta tesis es determinar la prevalencia de la automedicación y los factores asociados a ella entre la población residente en la Unión Europea y sus respectivos estados miembros durante el periodo 2018-2020, utilizando datos de la Encuesta Europea de Salud. Para lograrlo, esta investigación tiene como objetivo, en primer lugar, describir la prevalencia de la automedicación en toda la Unión Europea y en cada uno de los estados miembros. A continuación, pretende examinar los factores asociados de forma independiente a la automedicación, centrándose en variables relacionadas con las características socioeconómicas y demográficas, los hábitos de vida, la comorbilidad general, la percepción de la salud y el uso de los servicios sanitarios. Por último, este trabajo busca realizar análisis comparativos para explorar las diferencias en la prevalencia de la automedicación y sus factores predictivos entre países, regiones y sistemas sanitarios dentro de la Unión Europea.
Metodología
Los estudios observacionales que componen esta tesis utilizan datos transversales, anonimizados y ampliamente representativos, procedentes de la Encuesta Europea de Salud (Eurostat, 2020). Utilizamos como variable dependiente la automedicación, medida de forma dicotómica (sí/no) mediante la pregunta: «Durante las últimas dos semanas, ¿ha consumido algún medicamento, incluyendo medicamentos a base de plantas o vitaminas que no le fueran recetados por un médico?». Se calculó la prevalencia de la automedicación para 26 países de la Unión Europea y para una serie de variables independientes relacionadas con características demográficas, socioeconómicas, de estilo de vida y de salud seleccionadas en función de su relevancia en la literatura. Para el análisis estadístico, se utilizaron ratios de prevalencia para comparar la automedicación entre países con respecto al total de la Unión Europea. Se calcularon los odds ratios y los correspondientes intervalos de confianza del 95% para todos los países y variables independientes, y se estimó el efecto independiente de estas variables mediante modelos regresión logística multivariable. Todos los análisis se estratificaron por sexo.
Resultados
Estos objetivos dieron lugar al diseño, desarrollo y publicación de tres artículos científicos, cada uno de los cuales analiza la automedicación en la Unión Europea desde perspectivas complementarias. El primer artículo, «Self-medication among general population in the European Union: prevalence and associated factors», se publicó el 18 de septiembre de 2024 en la revista European Journal of Epidemiology. Esta investigación se centró en la automedicación en la población general, proporcionando un análisis amplio de su prevalencia y los factores asociados en la Unión Europea en su conjunto, así como en los respectivos estados miembros. El segundo artículo, «Self-Medication in Individuals With Depression and Symptoms of Depression in the European Union: Prevalence and Associated Factors», se publicó en Depression and Anxiety el 16 de agosto de 2025 y se basó en los fundamentos establecidos en el artículo I. Exploró la automedicación en la Unión Europea específicamente entre personas con depresión o síntomas de depresión, lo que permitió un análisis más específico de la interacción entre la salud mental y la automedicación. Por último, el tercer artículo, titulado «Self-medication and pain in the European Union: Gender differences and associated factors», se publicó en Preventive Medicine Reports el 7 de mayo de 2026, ampliando aún más este análisis a las personas que padecen dolor.
Conclusiones
La prevalencia de la automedicación en la población general de la Unión Europea es del 34,3 % y varía considerablemente entre países. La automedicación se ve influida por las características de los sistemas sanitarios y la disponibilidad de medicamentos fuera de las farmacias, donde una mayor disponibilidad se asocia con una mayor probabilidad de automedicación, salvo en personas con síntomas de depresión. En la población general, las mujeres, los adultos entre 25 y 44 años, los inmigrantes, los residentes urbanos, las personas con mayores ingresos y niveles educativos, las personas empleadas e inactivas, y aquellas que se enfrentan a barreras económicas o de listas de espera para acceder a la asistencia sanitaria son más propensas a automedicarse. También se identifica una asociación con la automedicación en el consumo de alcohol, el tabaquismo, el vapeo, los niveles más altos de actividad física, los problemas de salud de larga duración y las visitas a médicos generales, médicos de familia o especialistas médicos o quirúrgicos.
Las personas con depresión o síntomas de depresión y aquellas que sufren dolor presentan una prevalencia de automedicación del 43,6 % y del 42,7 %, respectivamente. Las mujeres de estas poblaciones específicas también tienen una mayor probabilidad de automedicarse, con diferencias de género en la forma en que hombres y mujeres responden a estas comorbilidades; las mujeres son más propensas a automedicarse en respuesta a síntomas de depresión o dolores intensos, mientras que los tiene mayor probabilidad de automedicarse cuando la depresión se reconoce de manera más formal o cuando sufren dolores moderados. Al igual que en la población general, la automedicación se asocia en estos grupos con niveles educativos más altos, empleo, consumo de alcohol, mayor actividad física, visitas a especialistas médicos o quirúrgicos y barreras económicas para acceder a la atención sanitaria. Las barreras de la atención sanitaria relacionadas con la distancia y el transporte, así como el uso de medicamentos recetados y la depresión exclusivamente en los hombres, también surgieron como variables estadísticamente significativas en estas poblaciones específicas. Las mujeres que experimentan dolor son más propensas a automedicarse a una edad más avanzada, entre los 45 y los 64 años, que en la población general. A diferencia de la población general, las personas inactivas que sufren dolor son menos propensas a automedicarse.
Ante los nuevos retos de salud pública, la investigación continua y las estrategias sanitarias flexibles, incluyendo el fortalecimiento de la alfabetización sanitaria, el avance del acceso equitativo a la atención sanitaria, la mejora de la formación profesional y la regulación cuidadosa de las sustancias usadas habitualmente para automedicarse, son esenciales para promover el uso racional de los medicamentos.