Tesis doctorales de la Escuela Internacional de Doctorado de la URJC desde el curso 2024/25
Youth Malaise and Institutional Trust in South Korea
Autor
RIBEIRO CASTILLO, CAMYLLA RENATA
Director
CARRASCO CAMPOS, ANGEL
Fecha de depósito
27-10-2026
Periodo de exposición pública
28 de octubre a 11 de noviembre de 2026
Fecha de defensa
Sin especificar
Programa
Ciencias Sociales y Jurídicas
Mención internacional
No
Resumen
A lo largo de las últimas décadas, Corea del Sur ha experimentado una transformación
profunda: pasó del autoritarismo a la democracia y de la pobreza de posguerra a la
prosperidad global (J. -y. Kim, 2016). Pero bajo esta trayectoria de progreso se esconde
una fractura generacional. La juventud surcoreana actual, aunque está mejor formada y
más conectada digitalmente que nunca, se enfrenta a una sociedad en la que la movilidad
ascendente parece esquiva, las instituciones se perciben como poco receptivas y el discurso
público está marcado por la desconfianza y el cansancio emocional (K. -S. Chang, 2016;
U. Kim & Kim, 2022; Yu et al., 2022).
Este estudio analiza cómo los jóvenes surcoreanos de 19 a 29 años navegan estas condiciones
de descontento social, comunicación política y confianza institucional. Parte de la idea de
que el malestar juvenil no se reduce a dificultades económicas ni es simplemente un signo
de desafección, sino una respuesta a las contradicciones de la «modernidad comprimida»
(K.-S. Chang, 2016). Conceptos como «Hell Joseon», «Spoon Theory» y la «Generación
N-po» reflejan la experiencia vivida de una generación marcada por aspiraciones frustradas
y tensiones relacionales (H. Kim, 2017; Lally, 2022; Schoonhoven, 2017). El resultado no
es apatía, sino una presencia cívica ambivalente y estratégica, donde el compromiso es
contingente, la confianza debe ganarse y el silencio puede ser una forma de protección más
que de retirada.
El estudio está anclado en un doble marco teórico: la Teoría del Malestar Social y la
Teoría de la Confianza Institucional. La Teoría del Malestar Social ayuda a explicar cómo
los rápidos cambios económicos y culturales, combinados con el estrechamiento de las
oportunidades, producen un sentimiento colectivo de agotamiento y desilusión (Bauman,
2000; Beck et al., 1994; Durkheim, 1893; Merton, 1938; Sennett & Cobb, 1973). Ayuda a
situar la experiencia juvenil coreana dentro de narrativas más amplias de alienación en la
modernidad tardía. La Teoría de la Confianza Institucional añade una dimensión relacional,
examinando cómo las percepciones de equidad, capacidad de respuesta y legitimidad
moldean la participación política. La confianza, aquí, no es meramente actitudinal—it
is affective, performative, and deeply moral (J. Lim & Moon, 2023; Luhmann, 2000;
McAllister, 1995; Pirson & Malhotra, 2011; Tyler, 2006).
En conjunto, estos marcos permiten comprender de manera dinámica cómo el descontento
social y la confianza institucional se co-constituyen: los fallos institucionales profundizan
el malestar personal, mientras que la desilusión social erosiona la legitimidad colectiva. Este bucle de retroalimentación influye en cómo la juventud se posiciona dentro de las
instituciones —y a menudo contra ellas— que se supone deben servirles.
Metodológicamente, el estudio adopta un diseño mixto, integrando datos de encuestas
representativas a nivel nacional con entrevistas cualitativas para explorar la interacción
matizada entre descontento, confianza y participación.
El análisis cuantitativo se basa en dos fuentes clave. La World Values Survey (WVS)
ofrece datos comparativos sobre satisfacción vital, confianza institucional y discusión
política en Corea del Sur, Japón, Hong Kong y Taiwán (Haerpfer et al., 2022). La Social
Integration Survey (SIS), realizada por el MDIS coreano entre 2017 y 2023, proporciona una
perspectiva de gran escala sobre los cambios generacionales en confianza y comportamiento
cívico dentro de Corea («Social Integration Survey», s.f.). Juntos, estos conjuntos de datos
permiten análisis comparativos y temporales, fundamentales para comprender los cambios
desde la Revolución de las Velas de 2017 y las diferencias entre la juventud y las cohortes
mayores.
Para complementar los hallazgos cuantitativos, el estudio realizó diez entrevistas semiestructuradas con jóvenes surcoreanos reclutados a través del foro de Reddit r/Korea. Estas
entrevistas, guiadas por las preocupaciones teóricas del estudio, exploraron la expresión
política, el conflicto intergeneracional, las experiencias institucionales y la cultura política
posterior a 2017. El análisis siguió un esquema de codificación inductivo-deductivo, dando
prioridad a la coherencia conceptual y a la profundidad afectiva por encima de la repetición.
Importante señalar que las entrevistas revelaron temas que exceden el alcance de las
encuestas: cultura digital, trabajo precario, salud mental y el trabajo emocional de la vida
cívica.
Los datos cuantitativos muestran que el descontento social entre la juventud surcoreana
es elevado, especialmente en torno a la justicia, la movilidad económica y la legitimidad
institucional. Sin embargo, la desafección no es estática. Muchos jóvenes expresan confianza
en la solidaridad entre pares y en el crecimiento personal, incluso mientras rechazan el
mito del ascenso meritocrático. La imagen que surge es la de un descontento esperanzado:
una generación dispuesta a actuar, pero cuidadosa respecto a dónde y cómo lo hace.
La comunicación política revela un giro hacia la cautela y la selectividad. Los jóvenes
participan menos que los adultos en diálogos políticos cara a cara, especialmente en el
ámbito familiar. Sin embargo, están más activos en espacios digitales —foros, redes sociales
y chats de grupo— donde la expresión está moldeada por la anonimidad, la intimidad y la
resonancia afectiva. Estos espacios permiten sortear jerarquías generacionales y riesgos
ideológicos, posibilitando un tipo distinto de conversación cívica que es emocionalmente
consciente y socialmente sensible.
En términos de confianza institucional, los jóvenes reportan sistemáticamente menor
confianza en los gobiernos locales, los tribunales y los medios públicos. Pero la confianza
no está ausente: es condicional. De forma destacada, la confianza aumentó temporalmente
en 2021, reflejando evaluaciones positivas de la respuesta gubernamental al COVID-19.
Esto sugiere que la confianza juvenil es dinámica y reactiva, guiada por el rendimiento
reciente más que por la forma institucional. Las instituciones deben demostrar cuidado
y competencia para ganarse la legitimidad, una exigencia basada no en apatía sino en
expectativas morales.
Los patrones de participación política complican aún más el panorama. Aunque los jóvenes
votan menos y es menos probable que se unan a partidos, están altamente implicados
en acciones impulsadas por causas: protestas, campañas digitales, boicots de consumo y
formas expresivas de disenso. Las elecciones recientes también muestran un aumento en la
participación juvenil, no por deber cívico sino por urgencia política. La participación, por
tanto, no desaparece; se reconfigura como un modo de juicio ético y expresión estratégica.
Los datos cualitativos añaden profundidad y matices a estos hallazgos. Los relatos juveniles
subrayan la ambivalencia emocional, la reflexividad relacional y el silencio estratégico.
La confianza se otorga con cautela; la crítica nace de la experiencia vivida. Los espacios
digitales no son solo lugares de escape, sino de comunidad reimaginada y activismo. A lo
largo de las entrevistas, la juventud aparece no como desenganchada, sino como perspicaz:
dispuesta a participar cuando las instituciones lo merecen y a retirarse cuando no.
En conjunto, el estudio revela que la juventud surcoreana no es menos política, sino
políticamente distinta. Su presencia cívica está marcada por el compromiso condicional, la
voz estratégica y una profunda conciencia del fracaso institucional y de las limitaciones
generacionales. Esta perspectiva exige replantear cómo conceptualizamos la participación
juvenil, no como una medida de la participación electoral o del volumen discursivo, sino
como un espectro de negociación afectiva y ética.
En conclusión, el estudio aporta contribuciones importantes. Teóricamente, amplía las
teorías del Malestar Social y de la Confianza Institucional al contexto de Asia Oriental,
ofreciendo nuevas variables —como la percepción de equidad y la legitimidad condicional— para explicar la desafección generacional. Metodológicamente, aprovecha datos
transversales repetidos y comparativos internacionales para rastrear cambios temporales y
contrastes generacionales, demostrando el valor de un análisis comparativo fundamentado
teóricamente. Empíricamente, replantea a la juventud coreana no como apática sino como
actores cívicos reflexivos, cuyo descontento es tanto diagnóstico como generativo.
En última instancia, este estudio no habla solo del caso coreano, sino de una condición
global. En sociedades marcadas por cambios rápidos, desigualdad creciente e incertidumbre democrática, la pregunta ya no es si la juventud está comprometida, sino cómo está redefiniendo el significado mismo del compromiso. Sus voces, si se escuchan adecuadamente,
pueden contener las claves de los futuros políticos aún por imaginar.