ESCUELA INTERNACIONAL DE DOCTORADO Logos-Falcultades

 
Tesis doctorales de la Escuela Internacional de Doctorado de la URJC desde el curso 2024/25
La Diputación Provincial de Santiago de Cuba. Orígenes, actividades y resultados de una institución española en la isla de Cuba
AutorSÁNCHEZ GONZÁLEZ, JOSÉ JAVIER
DirectorRUIZ RODRÍGUEZ, IGNACIO
Fecha de depósito26-05-2026
Periodo de exposición pública27 de mayo a 9 de junio de 2026
Fecha de defensaSin especificar
ProgramaCiencias Sociales y Jurídicas
Mención internacionalNo
ResumenLa presente investigación aborda de manera exhaustiva la trayectoria histórica de la Diputación Provincial de Santiago de Cuba a lo largo del siglo XIX, analizando sus orígenes, su estructura institucional, sus principales ámbitos de actuación y los resultados derivados de su funcionamiento en el contexto del sistema colonial español. El estudio se centra en comprender el papel desempeñado por esta institución administrativa dentro de un marco político caracterizado por continuas transformaciones, tanto en la metrópoli como en el espacio colonial, así como por tensiones constantes entre los intentos de modernización administrativa y el mantenimiento de un férreo control centralizado por parte del Estado español.
La creación de las diputaciones provinciales debe situarse en el contexto de las profundas reformas políticas impulsadas en España a comienzos del siglo XIX, especialmente a partir de la promulgación de la Constitución de Cádiz de 1812. Este texto constitucional, considerado uno de los hitos fundamentales del liberalismo español, introdujo un nuevo modelo de organización territorial basado en la división provincial y en la implantación de órganos intermedios de gobierno, entre los que destacaban las diputaciones provinciales. Estas instituciones fueron concebidas como instrumentos destinados a racionalizar la administración del territorio, mejorar la gestión de los recursos públicos y favorecer una participación limitada de las élites locales en los asuntos de gobierno, sin poner en cuestión la soberanía de la Corona ni el control último del poder central.
En el caso de Cuba, la implantación del modelo gaditano respondió tanto a la necesidad de adaptar la administración colonial a los principios del liberalismo moderado como al interés de reforzar el control político y fiscal sobre un territorio estratégico para la monarquía española. Dentro de este marco, la Diputación Provincial de Santiago de Cuba fue creada en 1813, convirtiéndose en una de las primeras experiencias de gobierno provincial en la isla. Su establecimiento supuso un cambio significativo en la organización administrativa del oriente cubano, al dotar a esta región de un órgano colegiado encargado de coordinar la acción de los ayuntamientos y de canalizar las disposiciones emanadas de las autoridades superiores.
Desde sus primeras etapas de funcionamiento, la diputación asumió competencias relacionadas con la administración fiscal, la gestión de los recursos públicos y la supervisión de obras e instituciones de carácter civil. Estas funciones reflejaban el objetivo fundamental de la institución: actuar como intermediaria entre el poder central y las autoridades locales, garantizando la correcta aplicación de las normas y disposiciones oficiales, al tiempo que se atendían determinadas necesidades del ámbito provincial. En este sentido, la diputación se convirtió en un espacio donde se articulaban los intereses de las élites locales con las directrices del gobierno colonial, aunque siempre dentro de los límites establecidos por el sistema imperial.
Durante los primeros años de existencia, la actividad de la Diputación Provincial de Santiago de Cuba se centró prioritariamente en la organización administrativa del territorio oriental. Esto implicó la regulación de los gastos provinciales, la elaboración de presupuestos, el control de ingresos y la vigilancia del uso de los fondos públicos. La diputación desempeñó un papel relevante en la racionalización de la administración económica, intentando introducir criterios de orden y eficiencia en un contexto marcado por la escasez de recursos, las dificultades de comunicación y la complejidad del entramado institucional colonial.
Asimismo, la institución mostró una especial atención a la mejora y sostenimiento de servicios considerados básicos para la población, como la educación, la beneficencia y las comunicaciones. En el ámbito educativo, la diputación colaboró en el mantenimiento de escuelas, en la supervisión de establecimientos docentes y en la asignación de recursos destinados a la instrucción pública, entendida como un elemento fundamental para el progreso social y económico de la provincia. En materia de beneficencia, intervino en la gestión y financiación de hospitales, casas de caridad y otras instituciones asistenciales, respondiendo a las necesidades derivadas de la pobreza, las enfermedades y las crisis demográficas. Por su parte, en el campo de las comunicaciones, la diputación participó en la planificación y supervisión de caminos, puentes y otras infraestructuras esenciales para la articulación del territorio y el desarrollo de las actividades productivas.
No obstante, el funcionamiento de la Diputación Provincial de Santiago de Cuba estuvo lejos de ser lineal o continuo. A lo largo del siglo XIX, la institución se vio profundamente afectada por los vaivenes políticos que sacudieron a España, especialmente por la alternancia entre periodos de régimen constitucional y etapas de restauración absolutista. Cada cambio de orientación política en la metrópoli tuvo repercusiones directas en el ámbito colonial, traduciéndose en la supresión, modificación o restauración de las diputaciones provinciales. En consecuencia, la diputación santiaguera experimentó varias interrupciones en su funcionamiento, lo que limitó la continuidad de sus proyectos y afectó a su capacidad de consolidarse como un órgano estable de gobierno provincial.
Durante las etapas de mayor inestabilidad política, la actividad de la diputación se vio notablemente restringida. En estos periodos, el énfasis del gobierno colonial se desplazó hacia el fortalecimiento del control político y militar, relegando a un segundo plano las iniciativas de carácter administrativo y reformista. La diputación, cuando no fue directamente suprimida, quedó reducida a desempeñar funciones básicas de carácter administrativo, actuando más como un órgano ejecutor de órdenes que como un espacio de gestión autónoma de los intereses provinciales.
A pesar de estas limitaciones, en los momentos de relativa estabilidad política la Diputación Provincial de Santiago de Cuba logró ampliar su campo de actuación y desempeñar un papel más activo en la vida provincial. En estas fases, la institución participó en proyectos de infraestructura de mayor envergadura, contribuyendo a la mejora de la red de comunicaciones y al acondicionamiento de espacios públicos. Estas iniciativas respondían tanto a las necesidades del crecimiento económico de la región oriental como a los intereses del Estado colonial en facilitar el control del territorio y la circulación de personas y mercancías.
Asimismo, la diputación se implicó en la promoción de iniciativas económicas orientadas a estimular el desarrollo productivo de la provincia. Si bien sus competencias en este ámbito estaban claramente delimitadas por el poder central, la institución intentó favorecer actividades que contribuyeran al aumento de los ingresos públicos y a la mejora de las condiciones materiales de la población. Estas actuaciones se inscriben en un contexto de expansión demográfica y productiva, que planteó nuevos retos en términos de gestión de recursos, ordenamiento del territorio y atención a las problemáticas sociales emergentes.
La atención a las cuestiones sociales constituyó otro de los ámbitos relevantes de actuación de la diputación en sus periodos de mayor actividad. El crecimiento de la población, el aumento de la desigualdad social y la persistencia de situaciones de vulnerabilidad exigieron respuestas institucionales que, aunque limitadas, buscaron paliar algunas de las consecuencias más visibles de estos procesos. En este sentido, la diputación actuó como un espacio donde se debatieron y canalizaron medidas relacionadas con la asistencia social, la salubridad y el orden público, siempre en estrecha coordinación con las autoridades coloniales.
Sin embargo, el margen de actuación de la Diputación Provincial de Santiago de Cuba estuvo permanentemente condicionado por las estructuras del poder colonial. A diferencia de las diputaciones peninsulares, las instituciones provinciales en Cuba carecieron de una verdadera autonomía política y administrativa. Sus decisiones estaban sujetas a la aprobación de instancias superiores, y su capacidad de iniciativa se encontraba limitada por la legislación vigente y por las prioridades estratégicas del Estado español. Esta situación reflejaba la ambigüedad inherente al proyecto reformista liberal aplicado al ámbito colonial: por un lado, se promovía una modernización administrativa que requería la participación de actores locales; por otro, se mantenía un control centralizado que impedía cualquier cuestionamiento del orden colonial establecido.
En las etapas marcadas por los conflictos armados del siglo XIX, la actividad de la diputación se vio aún más condicionada. La necesidad de atender las demandas militares y de garantizar la seguridad del territorio reforzó el protagonismo de las autoridades castrenses y redujo el espacio de actuación de las instituciones civiles. Durante estos periodos, la diputación orientó sus funciones hacia el apoyo logístico y administrativo de los esfuerzos militares, colaborando en la provisión de recursos y en la organización de servicios necesarios para el sostenimiento del aparato colonial. Esta subordinación a las prioridades militares limitó de manera significativa su capacidad de intervenir en proyectos de desarrollo provincial a largo plazo.
El análisis de la trayectoria de la Diputación Provincial de Santiago de Cuba permite, por tanto, comprender las tensiones y contradicciones que caracterizaron la administración colonial española en el siglo XIX. La institución representó un intento de introducir formas de gobierno más racionales y participativas, en consonancia con los principios del liberalismo moderado, pero su funcionamiento efectivo estuvo condicionado por factores estructurales que restringieron su alcance. La dependencia del poder central, la inestabilidad política y la persistencia de un modelo colonial basado en la subordinación limitaron las posibilidades de consolidar una administración provincial plenamente eficaz y adaptada a las necesidades locales.
Desde el punto de vista metodológico, la investigación se apoya fundamentalmente en el análisis de fuentes archivísticas conservadas en el Archivo Histórico Provincial de la provincia de Santiago de Cuba. El trabajo con estos materiales ha permitido reconstruir de manera detallada la actividad institucional de la diputación, identificar sus principales líneas de actuación y evaluar los resultados obtenidos en cada una de sus etapas de funcionamiento. El uso de documentación administrativa, presupuestaria y normativa ha sido clave para comprender tanto el funcionamiento interno de la institución como sus relaciones con otras instancias del poder colonial.
En conclusión, el estudio de la Diputación Provincial de Santiago de Cuba a lo largo del siglo XIX ofrece una perspectiva privilegiada para analizar los procesos de reforma administrativa, las dinámicas de poder y las limitaciones del proyecto liberal en el contexto colonial español. La institución desempeñó un papel relevante, aunque condicionado, en la gestión de los asuntos provinciales, actuando como un espacio de mediación entre las autoridades centrales y los intereses locales. Su trayectoria refleja tanto los intentos de modernización del Estado español como las dificultades inherentes a la aplicación de estos proyectos en un territorio colonial marcado por la desigualdad, la conflictividad y la dependencia política

 

 

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