ESCUELA INTERNACIONAL DE DOCTORADO Logos-Falcultades

 
Tesis doctorales de la Escuela Internacional de Doctorado de la URJC desde el curso 2024/25
Gestión Estratégica del Capital Intelectual en el Cuerpo Institucional de la Guardia Civil.
AutorSUBIRIS MORIEL, VIRGINIA
DirectorLAGUNA SÁNCHEZ, MARÍA PILAR
CodirectorGARCÍA MUIÑA, FERNANDO ENRIQUE
Fecha de depósito24-03-2026
Periodo de exposición pública25 de marzo a 15 de abril de 2026
Fecha de defensaSin especificar
ProgramaCiencias Sociales y Jurídicas
Mención internacionalNo
ResumenLas dinámicas geopolíticas actuales han modelado un mundo caracterizado por la incertidumbre, complejidad, la ambigüedad y la volatilidad (Nonaka y Takeuchi, 2021). Estas condiciones han impactado de manera simultánea a la economía, las empresas y la sociedad en general. Factores tradicionales como los cambios demográficos y los avances tecnológicos siguen siendo determinantes, pero ahora coexisten con fenómenos más modernos derivados de la globalización, el reconocimiento de la diversidad, la vertiginosa transformación digital, las pandemias, el cambio climático y brechas en el orden mundial. En este contexto, se destaca el acrónimo BANI como un marco conceptual en los círculos académicos y empresariales, utilizado para describir cómo la volatilidad e incertidumbre pueden transformarse en entornos caóticos con resultados impredecibles (Hollingworth, 2025), donde la estrategia empresarial adquiere un papel primordial.
Indiscutiblemente, estos factores afectan de manera directa e indirecta a los mercados y a las cadenas de valor empresarial. Debido a estos riesgos, los grupos de interés demandan cada vez mayor transparencia y acceso a informes con indicadores precisos y confiables (Cano, 2025). Estos informes anuales hoy en día están sometidos a las obligaciones impuestas por la Unión Europea (UE) en materia de sostenibilidad. Como respuesta a lo expuesto diversos autores y estudios subrayan la importancia de que las organizaciones dispongan tanto de recursos y capacidades suficientes sin agotar los existentes como que estos sean difíciles de replicar y distintivos (Brown et al., 2025). Esto requiere desarrollar empresas adaptativas, resilientes, responsables, innovadoras y orientadas al desarrollo sostenible.
Sin embargo, la naturaleza dinámica, viva y en constante evolución de los procesos empresariales expone a las organizaciones al riesgo de obsolescencia si no comprenden ni gestionan adecuadamente las dinámicas del flujo de conocimiento. Este flujo depende fundamentalmente tanto de sus estructuras internas como de las relaciones externas que facilitan su creación y transferencia. De hecho, dichas relaciones están configuradas por dinámicas de poder cuyo origen puede ser emocional e intelectual, con potencial tanto creativo como destructivo, y que pueden actuar como facilitadores o inhibidores del proceso organizativo (Mohdzaini, 2021). Es decir, conocer el valor de su capital relacional, su capital estructural y su capital humano, que constituye el capital intelectual (CI). En este contexto, el CI emerge como un eje central en los procesos contemporáneos tanto de transformación empresarial como social, promoviendo ambientes laborales que prioricen la colaboración, la creatividad y la flexibilidad empresarial.
Hoy en día, en la etapa en que se encuentra el estudio del CI, es su evolución a través de dos líneas principales de investigación. Por un lado, se encuentran los estudios que continúan enriqueciendo los modelos tradicionales, adaptándolos y redefiniéndolos con el propósito de centrarse en la medición del CI y en el análisis de su impacto en la innovación y/o la sostenibilidad. Por otro, aquellos enfoques que sostienen la viabilidad de gestionar el CI sin necesidad de recurrir a mediciones cuantitativas, lo cual implica una reconsideración de la célebre aseveración de Hamming “obtienes lo que mides”.
Esta dualidad plantea una reflexión integral que incorpora tanto factores estratégicos como dinámicas contemporáneas relevantes. Entre estas últimas destacan las nuevas normativas relativas a la divulgación sobre activos intangibles, así como la creciente demanda de transparencia asociada a la evaluación de riesgos corporativos por parte de los grupos de interés. Adicionalmente, la irrupción de propuestas globales como la Agenda 2030 y sus Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) podría estar eclipsando los indicadores del CI. A este escenario se suman perspectivas más humanistas y sociales que reconocen a las personas dentro de las empresas, no solo como simples recursos o poseedores de competencias técnicas, sino también como creadores de valor a partir de sus habilidades, motivaciones y principios individuales. Finalmente, el innegable impacto irreversible de la digitalización ha transformado los paradigmas laborales y redefinido los conceptos asociados con los activos intangibles no contemplados en las normas regulatorias tradicionales. En conjunto, estos elementos plantean interrogantes acerca de la pertinencia y eficacia de los diferentes modelos y metodologías de medición del CI en el contexto actual.
Entre los factores estratégicos, en este entorno complejo, los líderes empresariales contemporáneos deben reorientar sus estrategias para ajustarse a una realidad sujeta a cambios constantes. Esto implica atender a las demandas actuales mientras proyectan una visión estratégica hacia un futuro en constante transformación. No obstante, este ámbito presenta una complejidad considerable que deriva de múltiples factores interrelacionados. Unas veces, por la dificultad de evaluar el “valor real” de la corporación, dado que los elementos intangibles, como activos no financieros, suelen quedar relegados en los análisis, debido a la complejidad inherente en la compilación de indicadores adecuados para medir o estimar dichos activos. Otras veces, es debido a una gestión reactiva por la falta de tiempo para reflexionar estratégicamente, focalizándose en los desafíos operativos cotidianos, lo que atenúa la capacidad de planificación a medio plazo y entender el crecimiento empresarial. Incluso a pesar de reconocer dicho impacto, muchas veces los gestores carecen de metodologías claras para abordarlos o se enfrentan a la complejidad de las normativas regulatorias vinculadas al reporte en multitud de informes.
Además, estas limitaciones presentan desafíos específicos en sectores como el público, donde las actividades y los resultados no suelen ser evaluados desde una perspectiva estrictamente monetaria. Estos factores son limitantes para responder ágil y eficientemente a los desafíos emergentes, comprometiendo, en consecuencia, el desarrollo sostenible de las empresas en un entorno cada vez más competitivo y complejo, lo que subraya la necesidad de profundizar en esta línea de investigación.
Con el propósito de fundamentar lo planeado y aportar una contribución novedosa al conocimiento, el presente estudio se centrará en una institución del sector público, específicamente el Cuerpo Institucional de la Guardia Civil. Esta entidad tiene como misión principal la salvaguarda de los derechos y libertades fundamentales de los ciudadanos. Su modelo de negocio se basa en implementar, desarrollar y promover una cultura de seguridad cercana al ciudadano, de calidad, versátil y diversificada. En este marco, la investigación pretende responder a un interrogante clave: ¿Se encuentra alineada la gestión del CI con la estrategia de la institución para garantizar su competitividad y sostenibilidad? Derivado de esta pregunta de investigación, se define como objetivo general analizar si la estrategia institucional está alineada con la gestión del CI, permitiendo ser una institución competitiva y sostenible. Para dar cumplimiento a este objetivo, se formularon objetivos específicos, configurando un estudio longitudinal que abarca dos décadas (2004-2024) del tratamiento dado al CI dentro de la institución, contextualizado en un marco teórico bien definido.
El análisis está sustentado en teorías clave sobre el estudio de los activos intangibles, como la teoría de los recursos y capacidades, las teorías basadas en el conocimiento y la teoría de capacidades dinámicas. Estas perspectivas teóricas, complementadas con modelos específicos del CI, establecen una base esencial para el análisis de las métricas y del contexto organizativo como elementos centrales en los procesos de toma de decisiones estratégicas, independientemente del sector industrial o ámbito de actuación. Metodológicamente, este trabajo se articula mediante técnicas estadísticas aplicadas a los informes anuales vinculados con la estrategia institucional de la Guardia Civil.
Desde esta perspectiva analítica, se evalúa cómo la estrategia institucional incorpora el CI, explorando las dimensiones específicas que lo componen y los instrumentos organizativos donde se materializan. Adicionalmente, se determina su contribución a la sostenibilidad y a la competencia estratégica observando su capacidad para generar valor institucional, así como las interacciones entre las dimensiones del CI y su evolución en el tiempo. Este enfoque permite no solo examinar cómo la institución genera valor a través del CI, sino también cómo gestiona su aprovechamiento y transferencias para adaptarse e innovar frente a contextos dinámicos y cambiantes.
Los resultados de esta investigación abren una vía sólida hacia una concepción integral de la gestión del CI como motor generador de valor organizacional. Dicho enfoque puede facilitar a la institución la identificación de necesidades estratégicas, permitiéndole modificar, eliminar o crear decisiones clave coherentes con una valoración sistémica y estratégica del CI. Sobre esta base, se sostiene que una estrategia institucional correctamente articulada conlleva la construcción de escenarios futuros más sólidos, logrando optimizar productivamente la cadena de valor en términos económicos, empresariales, sociales y ambientales. Esta perspectiva trasciende los intereses limitados de otras organizaciones al priorizar objetivos más amplios, consolidando su posición como institución altamente comprometida a la vez que competitiva.
Con base en los resultados obtenidos y en consonancia con el marco teórico desarrollado en esta investigación, sostenemos que la estrategia institucional construye un futuro mejor dentro de los diversos escenarios posibles. Al lograr una optimización proactiva de la cadena de valor, la hace diferente en el plano empresarial, económico, ambiental y social, transcendiendo los intereses limitantes de otras empresas, y por tanto altamente competitiva. Para alcanzar este objetivo, elige no ir en contra de sus valores, donde la excelencia del desempeño se materializa a través de sus acciones, convirtiéndola en una institución puntera contextualizada en el sector de la seguridad pública y en su rol como entidad comprometida con el bienestar social. Siguiendo el enfoque de Nonaka y Takeuchi (2021), al hacerlo genera beneficios latentes a la sociedad que sirve, recuperando la génesis de las ciencias sociales: mejorar la condición humana.
No obstante, para tomar decisiones más exactas en referencia a la competitividad, sostenibilidad y creación de valor empresarial, presenta áreas de mejora en referencia al CI. Con miras a implementar una medida efectiva, se debe tener en cuenta el CI que tienen las organizaciones y el que utilizan para crear valor y ser más competitivos (Magau et al., 2021; Creig, 2025).
Esto implica que tanto los aspectos positivos como negativos del CI deben ser evaluados para respaldar decisiones estratégicas realistas. Contar con indicadores sobre elementos clave del CI, como el clima laboral, la satisfacción de los empleados y una gestión del talento cohesionada a las necesidades institucionales, permitiría deducir si estos factores impactan de forma favorable en su competitividad sectorial o, por el contrario, generan una pérdida competitiva. Si existieran estos indicadores, sería más sostenible y competitiva al potenciar personal con conocimientos y experiencia que están ocupando otros puestos donde no son necesarias, minimizando la externalización de servicios y su dependencia. Ello llevaría a una alineación de los objetivos de los empleados con los de la institución mediante la estrategia empresarial (De la Calle-Durán et al., 2020), estableciendo metas sostenibles e integradas con su modelo de negocio. Por lo tanto, los resultados encontrados son ambivalentes; por un lado, se evidencia la sostenibilidad y competitividad, mientras que, por otro, se observa que podría no alcanzar el nivel esperado.
Así concluimos que, al no estar alineada directamente la gestión del CI con la estrategia institucional, aunque es sostenible y competitiva según su modelo de negocio, no se puede determinar si logra alcanzar el nivel esperado que debería poseer en sostenibilidad y competitividad.Finalizamos sin obviar la influencia del contexto donde la institución está enmarcada. Este entorno posee aspectos positivos, como la inyección de fondos europeos o, en nuestro ámbito de análisis, el impulso al desarrollo del CI. Sin embargo, también incluye políticas de gestión y legislación que pueden resultar favorables o perjudiciales para ciertos sectores y empresas según el momento y las circunstancias.
Los resultados son concluyentes con otros estudios que analizan cómo los gestores, sin tener un conocimiento del CI, lo gestionan, lo que podría estar minimizando los resultados de su cadena de valor al no aprovechar plenamente el potencial de su CI. También los resultados muestran la transversalidad y el dinamismo entre las dimensiones del CI, los indicadores del GRI-4, los indicadores de los ODS y los ejes del Plan Estratégico institucional, como solución extrapolable a otras organizaciones en la reducción de elaborar múltiples informes siguiendo las normativas vigentes.
Entre las principales limitaciones encontradas, se relaciona con un modelo universalmente aceptado de CI, sus elementos e inconsistencias metodológicas encontradas en la literatura. Los resultados podrían estar influenciados por la subjetividad del investigador. Respecto a la metodología, sería interesante conocer también la causación usando técnicas de análisis multinivel que gestionen variables categóricas y continuas de segunda generación, como son las ecuaciones estructurales mediante software LISREL o LAVAAN. Respecto a los datos, pueden presentar el sesgo de fuente única al estar basados en fuentes ministeriales y de la Seguridad de Estado.
Las futuras líneas de investigación, en consonancia con el estado de la cuestión, exponen un modelo de medición del CI en la institución, una simplificación de los informes integrados con un enfoque hacia la divulgación de informar sobre sostenibilidad sin comprometer la competitividad empresarial. La necesidad de investigación sobre la calidad, cantidad y forma de divulgar esta información, y cómo mitigar la brecha existente entre los estudios del CI y la IA. Señalamos que, después de décadas de estudio y modelos del CI, este se vuelve a situar en la controversia de su medición para su evaluación, retomando el debate originado a principios de los 90. Esto se debe a la persistente asimetría en la información reportada en los informes integrados en referencia a los activos intangibles actuales, a la necesidad de las empresas de métricas actualizadas para tomar decisiones basadas en datos y a la unificación de indicadores en las normativas existentes.

 

 

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